Yo Soy la resurrección y la vida

Domingo 2 de noviembre de 2025. Conmemoración de todos los Fieles Difuntos.

Lectura del evangelio según san Mateo (5, 1-12a).

En aquel tiempo: Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña y, cuando se sentó, se le acercaron sus discípulos. Y él, abriendo su boca, les enseñaba, diciendo: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos obtendrán misericordia. Bienaventurados los de corazón puro, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os vituperen y os persigan, y cuando digan toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos.

 

REFLEXIÓN
El camino hacia el cielo…

Las Bienaventuranzas son un elemento central en la reflexión del Día de los Fieles Difuntos, representando las luces que guían al camino de vida sin equivocarse. El Papa Francisco destacó que estas Bienaventuranzas, como la mansedumbre, la pobreza de espíritu, la justicia, la misericordia y la pureza de corazón, son las luces que nos acompañan para no desviarnos en nuestro camino hacia Dios: entre la memoria del pasado y la esperanza del futuro, se encuentra la dimensión del presente, que es el camino que debemos recorrer, y que este camino se ilumina con las Bienaventuranzas enseñadas por Jesús en el Evangelio. Estas enseñanzas no solo ofrecen orientación moral, sino que también fortalecen la fe y la esperanza en la vida eterna, especialmente en el contexto de la conmemoración de los difuntos.

Cada bienaventuranza nos recuerda que los que el mundo considera afligidos o desfavorecidos, son en realidad bendecidos por la presencia del Reino de los Cielos. Hay que acostumbrarse a ver las cosas con los ojos de Dios.

Estas bienaventuranzas, que hemos escuchado muchas veces, son como el programa que nos puede ayudar a vivir intentando sentir la gracia de Dios en nuestra vida, que ya se manifiesta en quienes reconocen su necesidad espiritual, viven con humildad, buscan la justicia y la paz, y soportan la persecución por causa de la fe. Su propósito principal es revelar el carácter del Reino de Dios y guiar a los discípulos a desarrollar un forma de ser que refleje a Dios.

Las lecturas que podemos elegir este día nos hablan de la muerte como un paso, una puerta de luz y de verdad que tendremos que atravesar. Jesús nos recuerda que somos suyos y que estaremos con él, pasando antes por un juicio en donde su misericordia será su justicia. Ahora nos sentimos peregrinos con la esperanza de la vida eterna, y por eso oramos por todos nuestros difuntos en la comunión de los santos. Todos buscamos ser purificados por su amor, pues para Dios todos estamos vivos.

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