Nuestra Federación

LA FEDERACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO EN ESPAÑA

HISTORIA DE UN CAMINO HECHO PRESENCIA Y COMUNIÓN

La realidad y necesidad de las Federaciones, fue una intuición del Papa Pio XII, el cual, y como bien refleja en la Constitución Apostólica Sponsa Christi, fechada el 21.XI.1950, manifiesta su deseo de adaptación a los tiempos actuales, así como a las “necesidades y circunstancias, que podrán dar al mismo Instituto no sólo más brillo, sino también una eficiencia más vasta y poderosa” (nº 25). Transcribo aquí algunos puntos concretos, porque creo que su lectura, puede ayudarnos a caer en la cuenta de la necesidad que pudo percibir el Papa, hace ya 65 años, y medir el alcance de todo lo que se ha podido llevar a cabo, en concreto en nuestras Federaciones, después de este tiempo suficientemente largo, para valorar lo que de bueno hemos podido realizar desde la comunión fraterna, que es mucho más que la propia autonomía, con todo lo que de positivo puede tener también. En realidad, es la Iglesia, quien a a través de su cabeza visible, vela por nosotras y cuida como madre amorosa la vocación específica a la oración y a la contemplación.

“Bien que no prescritas por regla general, las Federaciones de monasterios son con todo muy recomendadas por la Sede Apostólica, no sólo para precaver los males e inconvenientes que pueden sobrevenir de la completa separación, sino también para promover la observancia regular y la vida contemplativa”. Art. VII 2.°

“El fin principal de las Federaciones de monasterios es el procurarse mutuamente fraternal ayuda no sólo para fomentar el espíritu religioso y la regular disciplina monástica, sino para favorecer las cosas económicas”. Art. VII 2º § 8. 2.°

“Si las circunstancias lo piden, en los Estatutos que hayan de aprobarse se darán normas especiales con las cuales se han de moderar la facultad y la obligación moral de pedir y prestarse mutuamente las Monjas que se crean necesarias, así para el gobierno de los monasterios como para la formación de las novicias en el noviciado común que se erija para todos o para muchos monasterios, o en fin, para atender a otras necesidades morales o materiales de los monasterios o de las Monjas”.  Art. VII 2º § 8. 3.°

La Federación de Ntra. Sra. del Rosario en España, fue erigida canónicamente por Decreto de la Sagrada Congregación de Religiosos, de 7 de octubre de 1959, aunque comenzó su andadura en el año 1957, y en concreto fue el P. Pablo del Olmo, op, quien como Delegado por la Sagrada Congregación en rescripto del 2 de julio de 1957, dio los pasos previos para establecer la Federación de monasterios de la Provincia Bética, recomendada por el Sumo Pontífice Pio XII, así como por la Sagrada Congregación de Religiosos, que ha insistido de varios modos sobre esta materia tan importante para la vida actual de casi todos los monasterios del mundo. “Y así, ha llegado el día tan deseado  por todas las  monjas de poner los fundamentos de la Federación de monasterios de la Provincia”. (Carta convocatoria del P. Asistente). Todo esto, según las enseñanzas expresadas por el Santo Padre, Pio XII en la Constitución Apostólica Sponsa Christi nº 26. Creo poder afirmar, que la Federación comenzó su andadura gracias a los frailes, y en concreto al Provincial de la provincia Bética, P. Julián Fernández, al P. José Plaza, que hizo su buena labor, visitando  monasterios y ayudando a las monjas a tomar conciencia de la realidad federal recomendada por Sede Apostólica, y al P. Pablo del Olmo, el cual fue designado para llevarlo a efecto cuanto antes.

Monasterios que forman parte  de  la Federación:

En Andalucía:

  1. Monasterio de Santa Florentina (Fundación 1388)   Écija (Sevilla)
  1. Monasterio Santa María La Real (Fundación 1409)  Bormujos (Sevilla)
  1. Monasterio de Madre de Dios (Fundación 1472)  Sevilla
  1. Monasterio Madre de Dios (Fundación 1480)  Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)
  1. Monasterio de Madre de Dios (Fundación 1511)  Baena (Córdoba)
  1. Monasterio Santa Catalina de Sena (Zafra) (Fundación 1512)  Granada
  1. Monasterio de Santa Ana (Fundación 1540)  Villanueva del Arzobispo (Jaén)
  1. Monasterio Ntra. Sra. de La Piedad (Fundación 1543)  Torredonjimeno (Jaén)
  1. Monasterio de Madre de Dios (Fundación 1575)  Huéscar (Granada)
  1. Monasterio de La Encarnación. (Fundación 1588)  Alcalá La Real (Jaén)
  1. Monasterio de Ntra. Sra. de La Piedad y Santi Espíritu (Fundación 1590)  Granada
  1. Monasterio de Santa Catalina de Sena (Fundación 1639)  Antequera (Málaga)
  1. Monasterio Purísima Concepción (Fundación 1663)  Jaén
  1. Monasterio Santísima Trinidad (Fundación 1927)  Baza (Granada)
  1. Monasterio Santa María de Gracia (Casa Federal desde 1992)  Córdoba

En Ciudad Real:

  1. Monasterio de Nª Sª de la Encarnación (Fundación 1571)  Almagro (Ciudad Real)
  1. Monasterio de San José (Fundación 1593)  La Solana (Ciudad Real)

En Murcia:

  1. Monasterio de Santa Ana (Fundación 1490)  Murcia

En Las Islas Canarias:

      1. Monasterio Santa Catalina de Siena (Fundación 1611)  La Laguna (Tenerife)

 

Como queda reflejado en los Estatutos, el fin de la Federación es la ayuda mutua de los monasterios, tanto en el orden espiritual como en el material. De un modo particular, la Federación tiende a:

  • Intensificar más y más la vida religiosa contemplativa con la fiel observancia de la Regla, de las Constituciones y de las tradiciones propias, según el espíritu de la Orden.
  • Procurar una formación lo más completa posible de sus miembros.
  • Procurar el traslado de las monjas de un monasterio a otro cuando las circunstancias lo requieran.
  • Asesorar la colaboración de las obras que fueran necesarias y en el trabajo, de conformidad con lo establecido en los Documentos Pontificios.
  • Socorrer, en la medida que a cada monasterio le sea posible, cualquier otra necesidad grave en que pueda encontrarse un monasterio de la Federación.

Desde el principio de la andadura federal, las monjas mostraron ilusión y entrega por el trabajo que se podía llevar a cabo en comunión y desde la Federación, en todos los sentidos. Difícil es resumir en unas pocas páginas todo lo que se ha realizado en estos casi 59 años.  Restauración de edificios e iglesias, y en algunos casos construcción de nuevos monasterios, ayuda fraterna en servicio de las hermanas en otras comunidades, la uniformidad en el canto y la liturgia en todas y cada una de las comunidades, son algunos puntos concretos que nos han ayudado de modo específico a crear comunión y unidad. En cuanto al trabajo manual ha habido también intercambio para aprendizaje o ayuda, y esto ha sido muy valioso para las comunidades que no contaban con un trabajo específico, y en otros para especializarse en otras cosas: bordados, encuadernación, elaboración de dulces… Todo el compartir fraterno ha sido mucho en estos años, contando que casi todas las monjas hemos compartido el noviciado común y cursos anuales de formación en muchos y variados temas, según el tiempo y las circunstancias. En principio, cuando se impuso el rezo en castellano, tras el latín en el año 1964, algunas hermanas se desplazaron al monasterio de Blañac, en Francia, para perfeccionar el gregoriano. Reseñar también, aunque sea brevemente, la ayuda fraterna de un grupo de hermanas de la Federación, que por expreso deseo del Maestro de la Orden, fr. Aniceto Fernández, prestaron a las hermanas de Perú, en Arequipa y Lima, y después en Venezuela. Algunas de las cuales ya no volvieron y se quedaron allí. Su ayuda, así como la de los PP. Pablo del Olmo, Asistente de nuestra Federación, y P. Marceliano Llamera, Asistente de la Federación de Aragón, fue muy valiosa para poner las bases de la Federación de Ntra. Sra. del Rosario de Perú. Otro dato a destacar fue  la primera reunión, en abril de 1987, que contó con la presencia del MO fr. Damián Byrne, quedando establecida la Inter-Federación, compuesta por las tres federaciones españolas. Fruto de ella es la comunión de las tres federaciones en España: Santo Domingo, La Inmaculada y Nuestra Señora del Rosario. En estos últimos años, venimos compartiendo cursos de formación anuales.

Aparte, claro está, de la planificación formativa que tiene el noviciado para las novicias y profesas temporales, o de lo que cada monasterio organiza de forma comunitaria, (no en vano el nº 122 de los Estatutos de la Federación dice que la formación a todos los niveles, de las novicias y de las monjas, es el problema que más interesa a la Federación), la Federación ha cuidado la formación permanente de las monjas con cursos de liturgia, canto y música, vida religiosa y votos, contabilidad y economía, enfermería, Biblia, Constituciones, Psicología, Espiritualidad, Teología, Historia de la Orden y un largo etc. La Federación cuenta con Estatutos, Directorio, Ceremonial y Reglamento del Noviciado Común, aprobados por la Santa Sede.

Desde el año 1992 se pudo contar con la casa federal, en el Monasterio Santa María de Gracia, en Córdoba, construido para tal fin, casa común de todos los monasterios, tiene como fin especial facilitar el régimen federal, la formación de las novicias y profesas temporales y la complementación y consolidación en diversos órdenes de la formación de las monjas de la Federación. En el monasterio federal tiene su sede el noviciado común, y en él reside, además de la comunidad, la M. Federal, la maestra de novicias, la secretaria y ecónoma federales. Es importante para todas contar con esta casa común, en donde poder reunirnos y sentirnos hermanas en todos los sentidos, esto ayuda a consolidar nuestra comunión dentro de la Federación y de la Orden.

Esto es, a grandes rasgos el logro que hoy es una realidad, de aquella pequeña semilla que se sembró el día 7 de noviembre de 1957, y que ha dado sus frutos en cada una de las hermanas, las de antes y las de ahora, gracias a las cuales se puede escribir esta historia, que son, y que han sido parte de la Federación, conscientes, claro está, que lo que realmente da vida, es lo que se da, aún a riesgo de que se  pueda perder. También aquí y ahora, podemos decir como Nuestro Padre Santo Domingo: “El trigo amontonado se pudre; si se dispersa, se vuelve fecundo”. Así ha de ser también nuestra respuesta: dar siempre, darnos, para que brote la Vida.