El Rosario: una oración por la paz

EL ROSARIO: UNA ORACIÓN POR LA PAZMicrosoft Word - Rosary ENG-3

El Rosario se ha propuesto muchas veces como una oración por la paz. Las graves dificultades que vive nuestro mundo nos hacen pensar que sólo una intervención de lo alto, capaz de guiar los corazones de quienes viven en situaciones de conflicto y de aquellos que guían el destino de las naciones, podría darnos razones para esperar un futuro mejor.

El Rosario es en sí mismo una oración por la paz ya que nos invita a contemplar a Cristo, el Príncipe de la Paz, aquel que es «nuestra paz» (Efesios 2,14). Todo aquel que medita el misterio de Cristo — y claramente, este es lo que busca el Rosario – aprende el secreto de paz y hace de él un proyecto de vida. Además, gracias a su carácter meditativo, a la sucesión tranquila de Avemarías, el Rosario tiene un efecto pacificador en el que ora, disponiéndole a recibir y experimentar en lo más profundo de sí mismo la paz verdadera, que es un don del Señor Resucitado (Jn 14,27; 20,21) y a irradiarla a su alrededor. El Rosario es también una oración por la paz gracias a los frutos de caridad que él produce. ¿Cómo contemplar el misterio del Niño de Belén, los misterios gozosos, sin sentir el deseo de acoger, defender y promover la vida o de apoyar a los niños que sufren por tantas razones alrededor del mundo? ¿Cómo recorrer las huellas de Cristo que se revela en los misterios luminosos sin decidirse a testimoniar de sus «bienaventuranzas» en la vida cotidiana? ¿Cómo contemplar a Cristo cargando con la cruz o a Jubileo Cristo crucificado sin sentir la necesidad de actuar como «Simón de Cirene» ayudando a nuestros hermanos y hermanas aquejados por el dolor u oprimidos por la desesperación? Y, finalmente, ¿cómo contemplar la gloria de Cristo resucitado o de María, nuestra señora del Rosario, sin anhelar hacer de este mundo un lugar más bello, justo y cercano al plan de Dios? En una palabra, al dirigir nuestra mirada hacia Cristo, el Rosario, orado en todo momento, pero especialmente en este año jubilar, nos llama a comprometernos a ser constructores de paz en nuestro mundo. El Rosario es todo lo contrario a un escape de los problemas del mundo, él nos reclama contemplar y predicar sobre estos temas a través del lente del Evangelio con una mirada responsable y generosa, dándonos al mismo tiempo la fuerza para afrontarlos con la seguridad de contar con la ayuda de Dios y con la intención firme de testimoniar en cada situación del «amor que es el vínculo perfecto» que une todo en perfecta armonía (Col 3,14).

Primer Misterio Gozoso: La Anunciación del Ángel a María.

Del Evangelio según san Lucas (Lc 1,26-38):

A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen, prometida de un hombre descendiente de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró donde ella estaba, y le dijo: «Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo». Ante estas palabras, María se turbó y se preguntaba qué significaría tal saludo. El ángel le dijo: «No tengas miedo, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás y darás a luz un hijo, al que pondrás por nombre Jesús. Será grande y se le llamará Hijo del altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin». María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, pues no tengo relaciones?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el niño que nazca será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, tu parienta Isabel ha concebido también un hijo en su ancianidad, y la que se llamaba estéril está ya de seis meses, porque no hay nada imposible para Dios». María dijo: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel la dejó.

Intención: En este misterio oremos por todos aquellos que padecen la pobreza, por los que no tienen lo necesario para vivir, por las naciones sometidas por una deuda insostenible y por los países y comunidades que buscan ayuda desesperadamente.

Segundo Misterio Gozoso: La Visitación de María a Santa Isabel.

Del Evangelio según san Lucas (Lc 1,39-45):

Unos días después María se dirigió presurosa a la montaña, a una ciudad de Judá. Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, el niño saltó en su seno e Isabel quedó llena del Espíritu Santo. Y dijo alzando la voz: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Y cómo es que la madre de mi Señor viene a mí? Tan pronto como tu saludo sonó en mis oídos, el niño saltó de alegría en mi seno.

¡Dichosa tú que has creído que se cumplirán las cosas que te ha dicho el Señor!

Intención: En este misterio oremos por el bien de la tierra de la que somos parte. Que Dios continúe a bendecir la tierra y todas sus creaturas y que nos conceda la sabiduría y la voluntad para ser buenos administradores de los recursos de la tierra para su gloria y la de toda la creación.

Tercer Misterio Gozoso: El Nacimiento de Jesús.

Del Evangelio según san Lucas (Lc 2, 1-7):

Por aquellos días salió un decreto de César Augusto para que se empadronara todo el mundo. Éste es el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Todos iban a empadronarse, cada uno a su ciudad. También José, por ser descendiente de David, fue desde la ciudad de Nazaret de Galilea a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, para empadronarse con María, su mujer, que estaba encinta. Mientras estaban allí se cumplió el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada.

 Intención: En este misterio recordemos a todos los que son víctimas de la trata de personas, tráfico sexual, trabajo en condiciones injustas en áreas rurales, minas y fábricas, especialmente mujeres y niños, por aquellos que son tratados más como herramientas de producción o mercancía que como seres humanos.

Cuarto Misterio Gozoso: La Presentación en el Templo

Del Evangelio según san Lucas (Lc 2,22-24):

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para ofrecerlo al Señor, como está escrito en la ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor, y para ofrecer el sacrificio según lo ordenado en la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

Intención: En este misterio, pidamos que Dios proteja a todos los migrantes que han dejado sus hogares buscando empleo y nuevas oportunidades en otras tierras. También pidamos por los refugiados que se ven obligados a abandonar sus hogares por la amenaza de la violencia. Que Dios los proteja y ponga en su camino comunidades acogedoras que los sepan recibir.

Quinto Misterio Gozoso: El Niño Jesús hallado en el Templo

Del Evangelio según san Lucas (Lc 2,41-50):

Sus padres iban todos los años a Jerusalén por la fiesta de la pascua. Cuando  tuvo doce años, fueron  a la  fiesta, como era costumbre. Terminada la fiesta, emprendieron el regreso; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres se dieran cuenta. Creyendo que iba en la caravana, anduvieron una jornada, al cabo de la cual se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en busca suya. A los tres días lo encontraron en el templo sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Todos los que le oían estaban admirados de su inteligencia y de sus respuestas. Al verlo, se quedaron maravillados; y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué has hecho esto? Tu padre y yo te hemos estado buscando muy angustiados». Les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo ocuparme en los asuntos de mi Padre?» Ellos no comprendieron lo que les decía.

Intención: En este misterio recordemos a todas las personas que en nuestro mundo sufren el flagelo de la violencia y la guerra, por lo que viven en el miedo, por los que han perdido a seres queridos de forma violenta, y por los que han sido violentos con otros. Que Dios haga realidad la paz prometida por Jesucristo, su hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Letanías de la Santísima Virgen María

Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

Dios Padre celestial,

ten misericordia de nosotros.

Dios Hijo, Redentor del mundo,

Dios Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, un solo Dios.

Santa María,

Ruega por nosotros:

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia

Madre de la Divina Gracia

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre virginal,

Madre sin mancha,

Madre Inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del Buen Consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso de honor,

Vaso insigne de devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro

Arca de la Alianza,

Puerta del Cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consuelo de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los ángeles,

Reina de los patriarcas,

Reina de los profetas,

Reina de los apóstoles,

Reina de los mártires,

Reina de los confesores,

Reina de las vírgenes,

Reina de todos los santos,

Reina concebida sin pecado original,

Reina asunta al cielo,

Reina del Santísimo Rosario,

Reina de la familia,

Reina de la paz,

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros.

Oración final

Oh Dios, que, en la alianza con Cristo, nunca has dejado de reunir por ti  mismo,  de  todas las  naciones,  un  pueblo que  crece  en unidad por medio del Espíritu; te pedimos nos concedas que la Familia Dominicana, fiel a la misión de la predicación que se nos confía,  pueda  continuamente  seguir  adelante,  con  la  familia humana, siendo siempre la levadura y el alma de la sociedad humana, para renovar en Cristo y para transformarla en la familia de los hijos de Dios. Te lo pedimos por la intercesión de Nuestra Señora del Santo Rosario y por medio de Cristo nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amen.

Salve, Regina, Mater misericordiae, vita, dulcedo, et spes nostra, salve. Ad te clamamus, exsules filii Evae, ad te suspiramus, gementes et flentes in hac lacrimarum valle. Eia ergo, advocata nostra, illos tuos misericordes oculos ad nos converte. Et Jesum, benedictum fructum ventris tui, nobis, post hoc exilium, ostende.

O Lumen

O Lumen Ecclesiae, Doctor veritatis, Rosa patientiae, Ebur castitatis, Aquam sapientiae propinasti gratis: Predicator gratiae, nos iunge beatis.