22 de diciembre: “Confirmación” de la Orden de Predicadores

CONFIRMACIÓN DE LA ORDEN DE PREDICADORES: 22 DE DICIEMBRE DE 1216

El 22 de diciembre de cada año los dominicos recordamos la “confirmación” de nuestra Orden de Predicadores por el Papa Honorio III. ¿Qué significa “confirmación”? ¿”Fundación” o “aprobación”?  Ninguna de las dos.

La fundación de una orden, como de cualquier institución, es un proceso a lo largo del cual se van reuniendo los elementos necesarios para que ella exista. Por ejemplo, la reunión en una casa en 1206 de un grupo de mujeres que huían de la herejía cátara, que será la base del primer monasterio de monjas contemplativas dominicas, es uno de los primeros elementos; como también lo será en 1207 el hecho de comenzar a vivir una vida apostólica de predicación, y hay otros más. Pero será sólo en marzo/abril de 1215 cuando el Obispo de Toulouse otorgue la misión canónica de predicar a Santo Domingo y sus compañeros, como comunidad reunida mediante el vínculo personal de profesión religiosa hecha en manos del mismo Santo Domingo, dándose así todo los elementos esenciales que caracterizan a la Orden de Predicadores. Por ello se dice que la Orden de Predicadores fue fundada en marzo/abril de 1215 (cf. la obra de M-H Vicaire, OP).

Aprobar” significa dar por bueno o suficiente algo que está a prueba. Tal fue la confianza del Papa hacia Santo Domingo que nunca puso a prueba a su Orden, como sí lo hizo con otras en la misma época. Por lo tanto la Orden de Predicadores nunca estuvo a prueba ni fue aprobada. Esto no es simplemente una curiosidad histórica o algo para gloriarse, sino que habla del modo de proceder de Santo Domingo, de su semblante espiritual y la confianza que despertaba y con la cual se movía en el ámbito de su madre la Iglesia.

Confirmación” significa “hacer más firme” lo que ya existe de pleno hecho y derecho. Esto es lo que celebramos el 22 de diciembre. Confirmando la Orden de Predicadores el Papa le aseguró ciertos bienes materiales para su subsistencia (la “mendicancia” se establecería más adelante), e hizo posible su expansión universal, pues al contar con el aval del Papa los frailes podrían ser recibidos en todas partes. En efecto, el 22 de diciembre de 1216 el Papa Honorio III tomó bajo la “protección y amparo” de San Pedro y la suya (es decir, confirmó) a la ya “instituida” Orden de Predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán en 1215 a fin de que “se mantenga y guarde”. De este modo se afianzaba y se preparaba la universalización de la Orden.